Sobre mí
Desde muy temprana edad se despertó en mí una gran admiración en todo lo referente al mundo musical. A los doce años decidí que quería aprender a tocar la guitarra. Tras no ser aceptado en el conservatorio debido a mi edad y a la gran demanda de matriculaciones para este instrumento, empecé a dar mis primeras clases en cursillos y sesiones privadas con diferentes profesores. Comencé así mi carrera como músico.
Unos años después, decidí que quería dedicarme a la música como fuera, así que me matriculé en el conservatorio, ahora sí, eligiendo como instrumento el violín. Desde el primer día empecé a estudiar con gran motivación. De esto tuvo mucha culpa mi gran profesor Javier Carrau. A la vez, empecé a desarrollar una fuerte admiración por la organología del instrumento, me encantaba probar diferentes violines y apreciar sus diferentes características y peculiaridades de construcción. Paralelamente a los estudios en el conservatorio, me diplomé en la universidad como maestro de música y estudié musicología, descubriendo que me apasionaban las asignaturas de tecnología musical y organología.
La construcción de mi primer instrumento vino por la necesidad de tocar un instrumento que estuviera a la altura para realizar directos con el grupo Lándevir. Los instrumentos de calidad, además de caros, no cumplían con mis espectativas, así que decidí ponerme manos a la obra y construirme un violín eléctrico a mi gusto. Con herramientas básicas y una tabla de abeto, di vida a mi primer instrumento.
A partir de aquí todo fue una obsesión por aprender. Leí todos los libros que pude conseguir y empecé a adquirir herramientas y a montar un pequeño taller en el sótano de mi casa. Después de más de dos años de aprendizaje y práctica con la madera empecé a construir mi primer violín acústico. Me sentía realmente bien trabajando sólo en mi taller. Había descubierto una vocación que me acompaña todavía y espero que durante mucho tiempo.
Fue en Cádiz con el maestro Rafael López Porras donde descubrí la guitarrería. De esta manera vuelvo a mis inicios musicales con la guitarra, ya no tocándola, sino construyéndola. Creo que el gran interés que suscitó en mí la construcción de la guitarra se debe a la propia historia del instrumento, a que la guitarra sea "española" y se sienta mucho más cercana.
Mi primer instrumento, un violín eléctrico